Sección Política
¨Hoy creo que en la Argentina se piensa las cooperativas como una política pública¨

 


El licenciado en Cooperativismo y Ciencias Políticas Eduardo Fontenla, analizó lascaracterísticas de esta forma particular de trabajo en la que se especializó y el momento que atraviesa en Argentina y Latinoamérica.

 Entrevistador: Se ha dado un contexto para el desarrollo de las cooperativas, ¿en qué situación estamos, actualmente?

No hay una única forma de organizar la economía y el trabajo, hay formas alternativas. En este país y en esta América Latina se buscan modelos inclusivos y democráticos. Estamos pensando en una vuelta a lo cooperativo porque de alguna manera tiene una lógica empresarial que permite distribuir equitativamente la riqueza, permite a aquellos que no tienen suficiente capital trabajar asociativamente y poder servirse mejor y prestar mejores servicios. Hoy, creo, que en la Argentina, se piensa a las cooperativas como una política pública porque se pasaron muchas crisis y fueron una herramienta para dar respuestas concretas cuando se cerraban las fábricas. La gente pensaba que quedaba excluida, resistió y el trabajador buscó asociativamente no ser excluido y recuperar el trabajo con dignidad.

E: Evidentemente, ahora, el escenario ha cambiado y aún así las cooperativas persisten.

Sí, lo primero que tenemos que decir, es que las cooperativas no nacen en el 2001. Es un método con mucha historia, con mucha capacidad de respuesta ante las crisis, pero también, con modelos estables asegurando desarrollo. Las cooperativas funcionan mejor que otras empresas en las crisis. En un país que está creciendo, las cooperativas van a acompañar ese desarrollo del mundo del trabajo. Estos modelos no son sólo de crisis y pobreza, también pueden acompañar el desarrollo dinámico de una economía

E: ¿Considerás que es un movimiento que va más allá de nuestras fronteras?

Va más allá de nuestras fronteras porque en América Latina tenemos problemas económicos y sociales similares. La crisis de Argentina también se dio en otros países y, al igual que nosotros, Brasil, Venezuela, Chile y Uruguay, buscaron a través de la asociación,  una salida para el mundo del trabajo. Los trabajadores tienen mucha racionalidad y supieron darse cuenta que individualmente no iban a poder salir adelante y pensaron en estos modelos. Hubo un intento y aún persiste el intento de organizar las cooperativas a nivel latinoamericano.

E: ¿Qué opinás de la experiencia del BAUEN?

Esta experiencia del BAUEN es de conocimiento mayor por donde está ubicada. Es un caso muy lindo para pensar El hotel era de un grupo chileno que nuca pagó la luz ni alumbrado barrido y limpieza. Cuando vino la crisis, lo primero que se pensó es que la variable de ajuste es el mundo del trabajo. Surgió una gran inteligencia del trabajador que decidió resistir ya que el problema no era económico, sino había intención de vaciar al hotel, no pagar y dejar en la calle a 160 famillas. El compromiso del BAUEN es una lucha de los trabajadores y de la familia. El Gobierno de la ciudad debería acompañar esta lucha con una ley que les permita a los trabajadores seguir funcionando

E: ¿Que nos espera para los próximos años?

Bueno, yo no soy futurólogo pero creo que viene una Argentina de trabajo. Hay que tomar las cooperativas como un elemento de trabajo lindo y responsable. También, creo que se viene una mejor alianza entre la Universidad y el mundo del trabajo. 

La lucha de Zanon

La mítica fábrica neuquina de cerámicas y porcellanatto, Zanon, fue abierta hacia fines de los ‘70 por el empresario italiano Luigi Zanon. Actualmente, llegó a convertirse en una de las más modernas del rubro en Latinoamérica y cumple diez años de autogestión y libertad.

Las políticas económicas aplicadas durante la dictadura militar, que luego fueron reforzadas durante los noventa, por los mandatos de los presidente Carlos Menem y Fernando De La Rua, iniciaron un proceso de desindustriazación nacional destruyendo el aparato productivo del país.

Zanon no fue la excepción. Después de haber vaciado y girado al exterior los fondos de las cuentas de la empresa y de contraer deudas millonarias para forzar la quiebra, Luis Zanon (hijo del fundador), en un acto de total irresponsabilidad empresaria despidió a más 70 empleados en diciembre de 1999.

En medio de esa ofensiva patronal, en julio de 2000, murió Daniel Ferrás (operador de la compañía) y la situación estalló. La fábrica no contaba con recursos médicos y se encontraba en total abandono, llegando al terrible promedio de dos muertos por año. A partir de entonces, se inició una huelga de nueve días con la consigna de ‘ni un muerto más’.

 La toma y la heroica resistencia de los trabajores, supo enfrentar en tan solo ocho meses, 12 intentos de gendarmería con orden judicial de desalojo para expulsar a los trabajadores que defendieron sus puestos de trabajo.

Por esas razones, Zanon se ha convertido en la expresión de los sueños y las esperanzas de miles de personas. En este último año, la gestión obrera demostró en los hechos todo su potencial. Los obreros lograron mantener un nivel de producción muy alto, pagando un salario igual para cada uno de los trabajadores.

Entrevista a Gustavo Ibañez, presidente de la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste

Imágenes de la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste

Gustavo Ibañez, presidente de la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste

Gustavo Ibañez, presidente de la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste

Entrevista a Marcelo Ruarte, encargado del sector Prensa y Difusión del Hotel Bauen.

¿Qué es una cooperativa de trabajo?

El cooperativismo nace como alternativa al modo de producción y prestación de servicios privado, es decir, las empresas capitalistas.

De esta manera, su organización se basa en la autogestión, esto significa que, los trabajadores mismos son quienes dirigen, producen y  toman las decisiones sobre las cuestiones referidas a la cooperativa.

A su vez, se trata de un método plenamente democrático donde todos tienen los mismos derechos y obligaciones. No hay patrón, no se trabaja ni se produce para que un otro obtenga una ganancia: los ingresos son repartidos de forma equitativa entre los asociados a la cooperativa y ningún trabajador recibe un ingreso mayor ya que no hay beneficios personales sino colectivos.

Es por esto que, lo que se intenta es cambiar el “yo individual”, siempre impulsado por las empresas como forma de acceder a mayores beneficios, por un “nosotros” basado en los valores de la solidaridad y el compañerismo mediante los cuales se intentan alcanzar objetivos comunes y de bienestar para la comunidad en la que se encuentra inmersa la cooperativa.

En Argentina, este modo de producción alternativo viene cobrando importancia. Resulta una salida a la falta de puestos de trabajo y la desocupación que alcanzó su pico máximo en la crisis del 2001.

En síntesis, promover la ocupación y el crecimiento laboral, nuevas formas de organizarse atravesados por valores solidarios, de responsabilidad y compañerismo es la base del trabajo cooperativo que cada día se instala más como alternativa al modo de producción hegemónico en las sociedades actuales: el capitalismo.